De la Delegación
Catequesis para los peregrinos
Hoja de Salmos para el Camino
Del Arzobispado de Santiago
Carta Pastoral del Arzobispo de Santiago
Guía espiritual del peregrino
Catequesis para preparar la peregrinación
Otros materiales
Bienaventuranzas del peregrino
Credencial del Jubileo
Meditaciones para el Camino, de Tomás Trigo
Camino de Santiago, de Pablo María Lacorte - parte 1
Camino de Santiago, de Pablo María Lacorte - parte 2
Camino de Santiago, de Pablo María Lacorte - anexo
Hacer el Camino (con San José María Escrivá)
jueves, 31 de diciembre de 2009
Cofradías parroquiales
A aquellas realidades cofrades que por su pequeño tamaño, su escasa actividad, su reducido número de cofrades y de bienes, u otras circunstancias, no pueden atender (temporal o definitivamente) todas las obligaciones que implica el Derecho Canónico y nuestro Estatuto Marco para Cofradías, se las permite aplicar un Estatuto más simplificado.
Estas realidades, aún manteniendo la denominación de "cofradías", carecen de personalidad jurídica, y en su lugar es la parroquia correspondiente quien responde de su funcionamiento. Por eso se las denomina "COFRADÍAS PARROQUIALES".
En la misma situación están las Mayordomías, restos de alguna hermandad desaparecida, de las que sólo queda el cargo de mayordomo, generalmente anual.
El Estatuto Marco de cofradías parroquiales y mayordomías les ayuda a elaborar con facilidad sus propios estatutos.
Estas realidades, aún manteniendo la denominación de "cofradías", carecen de personalidad jurídica, y en su lugar es la parroquia correspondiente quien responde de su funcionamiento. Por eso se las denomina "COFRADÍAS PARROQUIALES".
En la misma situación están las Mayordomías, restos de alguna hermandad desaparecida, de las que sólo queda el cargo de mayordomo, generalmente anual.
El Estatuto Marco de cofradías parroquiales y mayordomías les ayuda a elaborar con facilidad sus propios estatutos.
La Credencial
Durante siglos la CREDENCIAL fue una simple carta, expedida al peregrino por su párroco (que es quien tenía más cerca), atestiguando su identidad y el objeto de su viaje . En un mundo sin fotografía ni DNI y con muchas migraciones, con gran cantidad de merodeadores vagando de un lugar a otro y no todos con buena intención, la Credencial acreditaba al portador como una persona honrada, nada menos que alguien que iba a Santiago. Y por tanto reclamaba para él ayuda y protección. Los sucesivos sellos que la completaban demostraban que seguía camino a Compostela, y que en esos sitios había sido acogido.
En los años 60 y 70 del siglo pasado aparecen las credenciales impresas con el objetivo de acreditar, no ya la identidad, sino la condición de peregrino. Y así es más o menos hoy. Porque es verdad que ahora resulta mucho más frecuente ver peregrinos –sobre todo por determinados caminos-, y muchos albergues ni siquiera te la pedirán. Aunque nunca se sabe. Al fin y al cabo es tu “carnet de identidad de peregrino”.
Modelos de Credenciales hay muchos, muchas organizaciones lanzan las suyas propias, incluso hay empresas que las usan como reclamo publicitario. Pero el Cabildo de Santiago sólo reconoce las suyas, las oficiales. Eso te importa si quieres obtener la COMPOSTELA, el documento que acredita que has peregrinado por motivo religioso.
La credencial es un documento religioso, no deportivo. Se expide “sólo para los peregrinos a pie, bicicleta o caballo, que desean hacer la peregrinación con sentido cristiano, aunque sólo sea en actitud de búsqueda”. Por eso “sólo puede expedirla la Iglesia, a través de sus instituciones propias o autorizadas”, preferentemente la propia parroquia a la que perteneces. Acude con tiempo a tu párroco y pídele que te consiga la credencial.
En Zamora, además de en tu propia parroquia, puedes obtener la Credencial en el Seminario-Casa de la Iglesia (Plaza del Seminario). También en la iglesia de San Cipriano (sobre todo para peregrinos que vienen de fuera), y en el Obispado (especialmente para grupos).
En los años 60 y 70 del siglo pasado aparecen las credenciales impresas con el objetivo de acreditar, no ya la identidad, sino la condición de peregrino. Y así es más o menos hoy. Porque es verdad que ahora resulta mucho más frecuente ver peregrinos –sobre todo por determinados caminos-, y muchos albergues ni siquiera te la pedirán. Aunque nunca se sabe. Al fin y al cabo es tu “carnet de identidad de peregrino”.
Modelos de Credenciales hay muchos, muchas organizaciones lanzan las suyas propias, incluso hay empresas que las usan como reclamo publicitario. Pero el Cabildo de Santiago sólo reconoce las suyas, las oficiales. Eso te importa si quieres obtener la COMPOSTELA, el documento que acredita que has peregrinado por motivo religioso. La credencial es un documento religioso, no deportivo. Se expide “sólo para los peregrinos a pie, bicicleta o caballo, que desean hacer la peregrinación con sentido cristiano, aunque sólo sea en actitud de búsqueda”. Por eso “sólo puede expedirla la Iglesia, a través de sus instituciones propias o autorizadas”, preferentemente la propia parroquia a la que perteneces. Acude con tiempo a tu párroco y pídele que te consiga la credencial.
En Zamora, además de en tu propia parroquia, puedes obtener la Credencial en el Seminario-Casa de la Iglesia (Plaza del Seminario). También en la iglesia de San Cipriano (sobre todo para peregrinos que vienen de fuera), y en el Obispado (especialmente para grupos).
Listado de Cofradías de la Diócesis
En 2007 esta Delegación elabora un Censo de Cofradías de la Diócesis, con la intención de hacer revisiones periódicas y mantenerlo actualizado.
Los números totales que arroja este Censo nos dan idea de la importancia de la realidad cofrade en Zamora:
- 488 cofradías o mayordomías
- 65.944 altas de cofrades
Aún admitiendo que muchos de ellos pertenezcan a más de una hermandad, para una población de 165.187 habitantes (estadística diocesana de 2009) la cifra no deja de ser enorme: 395 cofrades por cada 1.000 habitantes
Junto con las grandes cofradías de Semana Santa, vemos muchas advocaciones que se repiten, devocionales y Sacramentales, y el ámplio número de las que aún mantienen la función de enterrar a los difuntos.
Los números totales que arroja este Censo nos dan idea de la importancia de la realidad cofrade en Zamora:
- 488 cofradías o mayordomías
- 65.944 altas de cofrades
Aún admitiendo que muchos de ellos pertenezcan a más de una hermandad, para una población de 165.187 habitantes (estadística diocesana de 2009) la cifra no deja de ser enorme: 395 cofrades por cada 1.000 habitantes
Junto con las grandes cofradías de Semana Santa, vemos muchas advocaciones que se repiten, devocionales y Sacramentales, y el ámplio número de las que aún mantienen la función de enterrar a los difuntos.
Los Caminos de Santiago en Zamora
Cuando se dice “Camino de Santiago”, la mayoría sólo piensa en el Camino Francés que desde Centroeuropa, por Roncesvalles o Somport, cruza el norte de la Península hasta entrar en Galicia. Es sin duda el más famoso y característico, pero junto a él hay otras muchas rutas que llegan a Santiago por diferentes lugares.
Entre ellos, también con una enorme importancia histórica, la VÍA DE LA PLATA, la calzada romana que atraviesa verticalmente el oeste de España. Según los puristas, desde Mérida a Astorga; según otros, prolongándose hasta el sur, hasta Sevilla y más allá, donde varios topónimos y otros vestigios nos hablan de relación con la calzada.
La Vía de la Plata ha sido y es un eje de comunicaciones fundamental en la Península, y en la época de oro del Camino, de intercambios entre la Europa cristiana y el Islam. A lo largo de la Vía, o de su curso natural, se desarrollan ciudades como Mérida, Salamanca o Zamora. Recuperada como vía de peregrinación a Santiago (en buena medida por nuestro paisano Alfonso Ramos de Castro, un clásico de los Caminos españoles), el peregrino que la recorre sabe que pisa físicamente el mismo suelo, las mismas piedras, que durante siglos han hollado nuestros antepasados.
En nuestra Diócesis, la Vía de la Plata entra desde Salamanca por el Cubo de la Tierra del Vino, atravesando esta comarca hasta llegar a la ciudad, y sigue hacia Tierras del Pan y Benavente. Un recorrido plenamente señalizado y acondicionado en que el peregrino encuentra, además de muchos recursos naturales y artísticos, suficientes albergues y servicios de hostelería.
Enseguida de Benavente, la Vía de la Plata pasa a la Diócesis de Astorga y llega a la capital maragata, donde empalma con el Camino Francés. Precisamente por esto, para evitar la masificación de esa ruta, sobre todo de su tramo final, hay muchos que optarán por desviarse antes. Concretamente, en Granja de Moreruela podrán tomar el CAMINO SANABRÉS, hacia tierra de Tábara y Sanabria, hacia Orense. La Diócesis de Zamora no llega más que hasta el Rio Esla, de modo que los restantes pueblos de este Camino serán astorganos. Por esta senda, perfectamente señalizada, el peregrino disfrutará de paz, paisajes, silencio… Quizá justo lo que buscan los más recios caminantes.
Pero si quiere aún más sosiego y una pizca de aventura, mucho antes, en la misma ciudad de Zamora, deberá coger el camino hacia Tierras de Alba, Aliste y Portugal, el llamado CAMINO PORTUGUÉS DE LA VIA DE LA PLATA, con vestigios tan antiguos como el templo visigótico de San Pedro de la Nave, el más veterano de la Diócesis. Ya en Portugal, aunque la señalización sea menos completa, será difícil que se pierda o quede desatendido. Luego, pasada Bragança, reentrará en España por Verín, confluyendo con el Camino Sanabrés.
Finalmente, otras dos rutas, casi paralelas, llegan a nuestra Diócesis: los llamados Caminos de Levante, que atraviesan La Mancha, Toledo, Avila, Valladolid… y en Zamora empalman con la Vía de la Plata. Son el CAMINO DE VALENCIA, que por Toro y Villaralbo llega hasta la ciudad de Zamora, y el CAMINO DE ALICANTE, que llega hasta Villalpando y Benavente.
En fin, cinco caminos, cinco posibilidades, junto con las mil que puede idear el peregrino para visitar tal o cual sitio. El Camino sabemos dónde acaba, pero empieza en la propia casa, o donde uno quiera.
Entre ellos, también con una enorme importancia histórica, la VÍA DE LA PLATA, la calzada romana que atraviesa verticalmente el oeste de España. Según los puristas, desde Mérida a Astorga; según otros, prolongándose hasta el sur, hasta Sevilla y más allá, donde varios topónimos y otros vestigios nos hablan de relación con la calzada.
La Vía de la Plata ha sido y es un eje de comunicaciones fundamental en la Península, y en la época de oro del Camino, de intercambios entre la Europa cristiana y el Islam. A lo largo de la Vía, o de su curso natural, se desarrollan ciudades como Mérida, Salamanca o Zamora. Recuperada como vía de peregrinación a Santiago (en buena medida por nuestro paisano Alfonso Ramos de Castro, un clásico de los Caminos españoles), el peregrino que la recorre sabe que pisa físicamente el mismo suelo, las mismas piedras, que durante siglos han hollado nuestros antepasados.
En nuestra Diócesis, la Vía de la Plata entra desde Salamanca por el Cubo de la Tierra del Vino, atravesando esta comarca hasta llegar a la ciudad, y sigue hacia Tierras del Pan y Benavente. Un recorrido plenamente señalizado y acondicionado en que el peregrino encuentra, además de muchos recursos naturales y artísticos, suficientes albergues y servicios de hostelería.
Enseguida de Benavente, la Vía de la Plata pasa a la Diócesis de Astorga y llega a la capital maragata, donde empalma con el Camino Francés. Precisamente por esto, para evitar la masificación de esa ruta, sobre todo de su tramo final, hay muchos que optarán por desviarse antes. Concretamente, en Granja de Moreruela podrán tomar el CAMINO SANABRÉS, hacia tierra de Tábara y Sanabria, hacia Orense. La Diócesis de Zamora no llega más que hasta el Rio Esla, de modo que los restantes pueblos de este Camino serán astorganos. Por esta senda, perfectamente señalizada, el peregrino disfrutará de paz, paisajes, silencio… Quizá justo lo que buscan los más recios caminantes.
Pero si quiere aún más sosiego y una pizca de aventura, mucho antes, en la misma ciudad de Zamora, deberá coger el camino hacia Tierras de Alba, Aliste y Portugal, el llamado CAMINO PORTUGUÉS DE LA VIA DE LA PLATA, con vestigios tan antiguos como el templo visigótico de San Pedro de la Nave, el más veterano de la Diócesis. Ya en Portugal, aunque la señalización sea menos completa, será difícil que se pierda o quede desatendido. Luego, pasada Bragança, reentrará en España por Verín, confluyendo con el Camino Sanabrés.
Finalmente, otras dos rutas, casi paralelas, llegan a nuestra Diócesis: los llamados Caminos de Levante, que atraviesan La Mancha, Toledo, Avila, Valladolid… y en Zamora empalman con la Vía de la Plata. Son el CAMINO DE VALENCIA, que por Toro y Villaralbo llega hasta la ciudad de Zamora, y el CAMINO DE ALICANTE, que llega hasta Villalpando y Benavente.
En fin, cinco caminos, cinco posibilidades, junto con las mil que puede idear el peregrino para visitar tal o cual sitio. El Camino sabemos dónde acaba, pero empieza en la propia casa, o donde uno quiera.
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